El Zapatero de mi Pueblo

En mi pueblo no hay zapatero, voy al del pueblo vecino.    Este zapatero  entiende mucho de suelas y tacones y no entiende absolutamente nada sobre la atención al cliente.   Es una pena porque debido a ello,  pierde mucho negocio.

La semana pasada le llevé un bolso para que me pusiera una correa.  Le pregunté cuando estaría listo.   “El sábado por la mañana” me dijo.   Decidí no ir el sábado porque tenía otras cosas que hacer y me acerqué el miércoles siguiente.   Al entrar en la tienda había una señora que esperaba delante del mostrador.

Haceros las idea,  entro y digo “buenos días”.  Nadie contesta.   ¿En qué momento se perdió la educación básica? Ni idea.   Él,  zapatero a tus zapatos, ni levanta la vista de la suela que está pegando y puliendo, pegando y puliendo.

Pasan 8 minutos,  de reloj.   Llegan dos clientas.  Dicen “buenos días”,  solo contesto yo.  Empiezo a preguntarme si el zapatero y la otra clienta son sordos.    Las dos clientas se colocan detrás de mí haciendo una fila paciente y ordenada.   De repente, el zapatero levanta la vista, nos mira y con su expresión nos transmite algo así como “¡que fastidio,  con el trabajo que tengo y a éstas se les ocurre venir ahora!”.

“¿Qué quiere?”  me pregunta.    “Tomar un té contigo, idiota”  se me ocurre contestarle pero, no lo hago.    “Vengo a buscar un bolso al que tenías que ponerle una correa”  le digo,  me devuelve una mirada que yo habría entendido si le hubiera dicho algo como “vengo a recoger unos canutos de marihuana”…”¿bolso? ¿qué bolso?” vuelve a preguntar.

Empiezo a perder la paciencia,  le miro directamente a los ojos y  le digo “un bolso, de lana, blanco y gris que te traje la semana pasada y me dijiste que pasara a recoger el sábado”.   Como si de repente sus neuronas cobraran vida,  abre los ojos y dice “Ah!, no está”.    “¿No está? ¿cómo que no está?” pienso sin embargo, decido no perder el tiempo y la energía con alguien que no me va a entender.   “¿Cuándo vengo?” le pregunto,  levanta los hombros,  me mira como diciendo “¡que pregunta tan absurda!”  y contesta “el sábado por la mañana”.   Empiezo a  entender,  es una respuesta hecha,  es lo que le dice a todas,  “el sábado por la mañana”, “¿de éste año?” le pregunto y me lo quedo mirando fijamente,  no me entiende y me dice “el sábado,  este sábado”…Ahhhh!  Gracias.

Me giro para marcharme.   Las clientas que estaban detrás de mí, han desaparecido.   La que estaba antes que yo me mira como diciendo “sin comentarios”.    Yo me marcho, hablando sola e intentado recordar donde vi un zapatero en Barcelona.   Él continúa pegando y puliendo, pegando y puliendo…tal vez los vapores del pegamento no le dejan pensar con claridad.    Una pena porque es un buen zapatero.

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