Ideas Prácticas para Ser Feliz – Día 2

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Deshacernos de los pensamientos, conductas y relaciones tóxicas 

¿Quien no tiene pensamientos negativos a lo largo del día? ¿quien no se relaciona con personas que no aportan nada positivo y más bien le desgastan y consumen su energía?  ¿quien no tiene alguna conducta o hábito que, aún sabiendo que no aporta nada positivo, sigue haciendo?     Solemos aferrarnos a muchas cosas que nos causan estrés, tristeza y ansiedad en lugar de dejarlas marchar y centrarnos en aquello que nos motiva, proporciona energía y hace felices.   Hay quien en la infelicidad encuentra confort porque la emoción es conocida y, ya sabemos lo que dice el dicho:  “mejor malo conocido que bueno por conocer”.

En el día de hoy, intenta tomar conciencia de esas personas, situaciones, pensamientos, relaciones que en lugar de ayudarte a ser feliz, sentirte relajada/o y centrarte en las oportunidades te llevan a todo lo contrario.   Practica, aunque sea por un día, dejarlas de lado y hoy – después de todo es viernes – centra tu pensamiento en todo lo bueno que tienes.   Recuerda también que el pensamiento es algo que tu controlas por tanto la diferencia entre meter pensamientos negativos o positivos en tu cabeza está en lo que tu decidas en cada momento.   Por ejemplo,  puedes pensar “con el calor que hace hoy y yo teniendo que ir a trabajar” y sustituirlo por “hace un día tan estupendo que esta tarde cuando salga, me voy a una terraza a tomar algo y a disfrutar de este maravilloso clima”.      Requiere práctica pero, a medida que lo domines notarás una gran diferencia en tu estado de ánimo.

¡Feliz viernes!

PS:  En mi experiencia con el regalar sonrisas del día de ayer,  encontré una curiosa mezcla entre locales y extranjeros.   Los extranjeros a los que sonreí, quizás porque eran turistas y cuando eres uno de ellos sueles estar disfrutando de tus vacaciones, sonreían con mayor frecuencia que los “locales”.     Hubo quien me miró como si me faltara un tornillo pero también encontré gente dispuesta a devolver la sonrisa de manera realmente genuina, solo por esos ya valió la pena hacer el ejercicio.

 

Ideas Prácticas para ser Feliz – Día 1

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Sonreímos poco.   Si nos fijamos en la cara de la mayoría de la gente veremos que no sonríe.   Parece que vayamos con algún propósito claro, definido y muy serio a algún sitio en concreto y que nada ni nadie debería interponerse en nuestro camino.   Llevamos el piloto automático encendido y no nos paramos ni a observar lo que sucede a nuestro alrededor ni a disfrutar de pequeños detalles que están ahí, simplemente para quien quiera observarlos.

En el día de hoy,  la idea a poner en práctica es la de regalar sonrisas con mayor frecuencia.   No hace falta que sonriamos sin sentido,  el simple detalle de mirar a una persona desconocida y regalarle una sonrisa ya consigue el propósito.   Observa atentamente que sucede cuando lo haces.    Tal vez,  como todo en la vida, los primeros intentos no sean perfectos pero poco a poco sentirás que aún cuando parecemos tan diferentes, en el fondo, nos parecemos mucho y anhelamos las mismas cosas.

Por si estás pensando que hay gente a la que no te apetece sonreírle, recuerda una frase de Lawrence G. Lovasik “Nadie necesita tanto una sonrisa como aquel que no tiene una para dar.   Acostúmbrate a sonreír desde el corazón, iluminarás un poco este mundo que en ocasiones resulta francamente lúgubre.”

¡Feliz día!

 

Ideas Prácticas para ser Feliz

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Llevo varias semanas preparando una sesión de formación para un grupo de directivos que quiere reducir su nivel de estrés.   Me gusta huir de los tópicos y de lo que la mayoría ya hemos leído e incluso practicado, y leyendo e investigando descubro que es prácticamente imposible reducir el nivel de estrés si primero no somos felices o, tal vez con una orientación más budista, si primero no encontramos dentro de nosotros la serenidad.

Esto me lleva al tema también muy trillado de encontrar la felicidad.   Me abastezco de libros relacionados con el tema, distintos autores, distintas corrientes de pensamiento e incluso, diferentes religiones, y todo desemboca – otra vez – en el mismo sitio: uno mismo.   No hay vuelta de hoja.   Si dentro de nosotros no somos felices, si no tenemos claros nuestros objetivos, si vamos por la vida dando tumbos a merced de las circunstancias, si la culpa de todo la tienen siempre los demás, la posibilidad de ser feliz es remota y nuestro nivel de estrés, según indican estadísticas, casos y demás información, aumenta.

Así que simplificando mucho lo que haré en el curso, voy a compartir con vosotros algunas de las “recetas” que he ido sacando de aquí y de allá, para llevar a la práctica acciones concretas que nos ayudarán a lograr eso que nos elude, la serenidad – más que la felicidad – porque, según lo que leo, la felicidad son momentos concretos mientras que la serenidad es esa sensación de bienestar que nos hace estar bien con quien somos, donde estamos, qué tenemos y con quien compartimos todo ello.

Para hacéroslo más ameno y no extenderme hoy demasiado, en los próximos 14 días os pasaré una acción por día que os animo a probar. Yo también las pondré en práctica y os iré comentando que sucede al hacerlo.     Me encantaría que compartierais en el blog vuestras reflexiones e ideas de forma tal que colectivamente nos beneficiáramos de las experiencias que cada quien tenga.

¡Hasta mañana!

Tarta de Meloctón (Raw)

Tarta Melocotón Raw

Ya hace un año que incorporé la comida raw a mi vida y la verdad, nunca me he sentido mejor.   Os animo a que probéis a hacer al menos una comida cruda al día y, si pensáis que no hay suficiente variedad, también os animo a que os adentréis en este mundo y descubráis las muchas posibilidades que ofrece este tipo de alimentación.

Esta semana estuve en el Blue Project – restaurant raw en Barcelona que lleva “El Chef Espiritual” y probé una tarta de melocotón que me encantó.   Cuando terminamos de comer, fui con mi amiga Mery,  salió el Chef y estuvimos hablando sobre como había empezado, a qué se dedicaba actualmente, como organizaba el restaurante, etc.   Al decirle que nos había encantado el postre, no tuvo reparo en darnos la receta.   Es un tipo encantador, generoso, con ganas de cambiar el mundo desde la cocina.    Si queréis probar algo nuevo, sano, económico y sorprendente,  hacedle una visita.  No os defraudará.   Además, está en la zona del Born (Barcelona)  lo que ya de por sí es un regalo.

El caso es que ayer, nublado como estaba, decidí animarme e hice la tartita en cuestión.   Aquí va la receta.

Ingredientes: 

Para la base: 

  • 6 dátiles remojados (5 horas)
  • 1 taza de almendras
  • Unas gotas de extracto de vainilla

Meter los dátiles (sin semilla) y las almendras en la mulinex, Thermomix, o aparato que triture y darle hasta hacer una pasta.    Colocar esa pasta como base en un molde para tartas.

Yo utilicé uno pequeño, del tamaño de un plato de postre.

Para la tarta:  

  • 1 taza de anacardos remojados (5 horas)
  • 3 melocotones maduros pelados y cortados a trozos
  • 1 cucharada de miel
  • 8 frambuesas
  • 2 cucharadas de aceite de coco

Colar y triturar los anacardos hasta que esté bien finos, añadir el resto de los ingredientes y volver a triturar hasta formar una pasta uniforme.    Colocar sobre la base y meter en la nevera.    Pasadas unas horas la tarta adquiere consistencia y puede desmoldarse.

Adornar con unas frambuesas.  Yo pensaba ponerle rebanadas de melocotón pero…me quedé sin.

Es una tartita contundente pero increíblemente saludable porque todos sus ingredientes  tienen excelentes propiedades nutricionales.

¡A disfrutar!

 

 

 

 

 

 

¡Que alegría! Dan Kamen está vivo

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Hoy he estado en una reunión de trabajo, no viene al caso sobre qué era la misma pero si que me ha llamado la atención la certeza y rotundidad con que algunas personas opinan sobre el trabajo y las ideas de los demás.

Estábamos valorando unas propuestas sobre como plantear algunas situaciones dentro de la empresa y enseguida ha habido quien ha hecho un análisis, desde la distancia porque nos faltaban datos, y ha concluido con frases tan dilapidadoras como : “el director general lleva aquí demasiados años, habría que cambiarlo”,   “los mercados se van a ver afectados por tal y cual situación así que esa propuesta no creo que sea válida” . Este último comentario me ha sorprendido porque, en realidad, tal y como está el mundo, no parece que haya nadie capaz de prever lo que pasará ni en los mercados, ni en ningún sitio.

Hoy mismo, venía escuchando en la radio que el derribo del vuelo de Malasyan Airlines de hace unas semanas tendrá consecuencias en los mercados porque, y aquí vienen otros que hablaban con una certeza sorprendente, podría ser que todo hubiera sido un atentado dirigido a forzar a los holandeses a pactar mejores políticas económicas con Alemania.   Yo, de verdad, entiendo poco de mercados internacionales y además procuro no invertir energía y neuronas en discusiones que – cuando pasa el tiempo – una comprueba, no sin cierto estupor que, aún aquellos que parecen más entendidos en la materia, se equivocan estrepitosamente.

Si os estáis preguntado que me ha llevado a esta reflexión, os lo explico ahora mismo.   Me ha llegado por mail un artículo de una empresa de tecnología e innovación en el que alaban el trabajo de Dean Kamen y lo que su fundación hará este año.   ¿Sabéis quien es Dean Kamen? Yo tampoco lo sabía hasta hace un rato.   Este buen hombre no es otro que el inventor del Segway (foto arriba). Pues bien, yo lo hacía muerto hace varios años porque cada vez que veo pasar a alguien en ese aparato y digo “que divertido debe ser, tendríamos que probarlo”, nunca falta quien me conteste con gran certeza y convicción “Si, pero que fuerte, el tío que inventó el Segway se mató en un accidente con uno de ellos”.   Me lo han dicho tantas veces que yo estaba convencida que así había sido y es probable que hasta haya repetido yo misma la noticia…cual loro.

Esto me lleva a preguntarme cuantas veces opinamos sobre cosas que no tenemos ni idea simplemente porque lo hemos leído en algún sitio o porque alguien que parece entendido, va y suelta una con gran seguridad y aplomo.

¡Pensamiento crítico ¿dónde te has metido?!