Cómo Comunicarse con la Generación Y

Generation-Y

 Constantemente escuchamos hablar sobre lo complicado que resulta comunicarse con los miembros de la Generación Y (aquellos nacidos entre los 80’s y el 2000).   Que si van a su rollo, que si creen que se lo merecen todo, que si no escuchan, no tienen objetivos claros, no saben donde van.   Quizás porque convivo con alguno de ellos y porque en mi trabajo como formadora me toca interactuar y compartir con muchos representantes de esta generación,   me atrevo a pensar que les entiendo bastante bien.

Lo que la Generación Y con sus tablets, whatsups, conexión 7/24 y demás características nos dice es lo siguiente:

  • Confía en mi – Explícame que quieres y déjame hacer.   Estoy preparado/a para asumir responsabilidad, tengo una buena formación, sé moverme en el mundo virtual y tengo ganas de demostrarte que puedo hacerlo.
  • Mírame – Pero hazlo en profundidad. Ayúdame a descubrir todo el potencial que tengo que tu, con tu madurez y experiencia, puedes identificar rápidamente.
  • Apóyame – Ayúdame a crecer dándome la oportunidad de demostrar lo que valgo.   Si tomo decisiones y me equivoco, hazme reflexionar sobre lo que he aprendido con mi error y dame otra oportunidad.
  • Rétame – Haz que vaya más allá de lo que yo creo que puedo ir.   Difícilmente podré demostrar lo que valgo si no hay retos en mi día a día que me permitan demostrar que estoy preparado/a.
  • Escúchame – Aunque nuestros puntos de vista sean opuestos y precisamente porque lo son, escucha lo que tengo que decirte porque tal vez tu también puedas ampliar tus horizontes con mis ideas.
  • Ríete conmigo – La vida ya es complicada y dura como para que además vayamos por ella con cara de pocos amigos.   Relájate, aprende a reírte de ti mismo – sí, aunque seas mi jefe – y comparte momentos de diversión conmigo.
  • Reconóceme – La inseguridad forma parte de mi etapa de crecimiento y madurez por tanto, tu reconocimiento privado y público me dan una inyección de motivación para seguir haciéndolo cada vez mejor. No seas tacaño/a con tus halagos.
  • Inclúyeme – Tal vez no seré el más experimentado del grupo pero tengo cosas que aportar y si me das una oportunidad es posible que mi visión de las cosas complemente la del resto del equipo.
  • Cuídame – Porque, si realmente soy tan bueno/a como espero serlo, antes o después me convertiré en talento y buscaré un lugar donde todo lo anterior sea lo común y no la excepción.

De cualquier forma, si lo pensamos bien, pertenezcamos a la generación que pertenezcamos,  ¿no es eso lo que todos queremos?

¡Feliz lunes!

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