Gracias mamá

Mecedora

Querida mamita,

Son las cinco de la tarde y estoy sentada en la mecedora que me regalaste y que me ha acompañado durante varios años, de Venezuela a La Garriga, de La Garriga a L’Ametlla y de L’Ametlla a L’Hospitalet.

Durante todo este tiempo la mecedora ha sufrido algunas transformaciones, en un principio estaba tapizada con una tela negra con flores lilas y verdes que a ti probablemente no te gustaba nada pero que, con la delicadeza que te caracteriza, opinaste que para la decoración de mi casa era estupenda.

Años más tarde, cuando estábamos en la casa de L’Ametlla, sugeriste cambiarle el color y para ello me ofreciste una tela preciosa de lino que atesorabas y que tu una vez más, haciendo gala de tu generosidad, preferiste utilizar en algo que era para mi.

Tu interés por darme algo precioso no terminó ahí, decidiste buscarle una pareja y eso te llevo a pedirle a mi hermano y cuñada que se desprendieran de la suya ya que ésta se encontraba descansando en el altillo del pueblo. Una vez que tuviste asegurada la pareja, tramaste llevarlas al carpintero para que las barnizara ya que el sol las había decolorado en algunas partes.     También te ocupaste de ir al tapicero y rediseñar el cojín de la base para hacerlo más cómodo y firme.

Al final, acabé con dos preciosas mecedoras que me han acompañado al mini-piso en el que vivo y que confío lo sigan haciendo por el resto de mi vida.

Esta tarde, mientras disfrutaba de un libro sentada en la mecedora, he sentido todo el amor, generosidad, nobleza, cariño, decisión y valentía que a lo largo de la vida he tenido la suerte de recibir de ti .   Esta tarde que he tenido un rato para relajarme y dejar mi mente vagar, no me preguntes porqué, de repente te he imaginado sacando la tela del baúl, llamando y visitando al tapicero, organizando el traslado de ambas mecedoras y tu cara de absoluta felicidad el día que las vistes terminadas, exquisitamente tapizadas, preciosas y perfectas para mi casa.

Mientras te imaginaba haciendo todo esto sin esperar nada a cambio, simplemente por el placer de dar y hacerme feliz, me ha venido a la mente una frase que leí hace unos días y que me queda clara en momentos como este.

“El amor no existe, lo que existe son actos de amor”.  

 Gracias mamá.

 

 

 

 

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Un pensamiento en “Gracias mamá

  1. Que bonito Mª Rosa!

    Me encantan tus reflexiones. Sabes que tengo una amiga psicóloga que decía que las mecedoras nos gustan por a través de la memoria celular nos llevan a los recuerdos de cuando estábamos en el vientre de la madre y cuando nos balanceaban una vez ya fuera del vientre?

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