Lo que cuesta mantener un preso en España

presos

Mantener un preso en España cuesta €1.950 al mes.   La media de edad de los presos es de 36 años.   La condena media es de 19 meses. Cuando regresan a la calle, la mayoría reincide.

El presupuesto total dedicado al sistema  penitenciario español alcanzó 1.538,5 millones de euros en  2011, lo que se traduce en 3,3 veces más que la media europea.   No he encontrado cifras más actuales pero, no importa, cuando hablamos de cantidades tan importantes unos millones arriba o abajo no hacen una gran diferencia.

Falta de oportunidades, escasa o ninguna formación, poca posibilidad de encontrar empleo son algunos de los motivos por los cuales estas personas acaban delinquiendo.   Por su parte la sociedad tampoco se lo pone fácil.   Si ya es difícil emplear a los universitarios y a la gente con experiencia…¿qué queda para aquellos que ya empiezan en desventaja?.

A mi se me ocurren algunas ideas.   Por ejemplo:

  • Pagarles €1.500 al mes y ponerles a trabajar en:
    • Limpieza de la ciudad – incluidos los grafitis que no son pocos.
    • Cuidado y atención a los ancianos – que hay mucha soledad y gente que se muere de tristeza por no tener con quien hablar.
    • Producción de placas y sistemas solares para acabar de una vez por todas con la pobreza energética. Es una vergüenza que en un país como este donde el sol brilla casi de forma permanente haya gente que pasa frío o calor según la temporada.
    • Cuidado y mantenimiento de parques, rotondas, maceteros y demás espacios verdes que hay algunos que dan vergüenza porque se han convertido en un vertedero de basura, hierbas que crecen sin control y caca de perro.
    • Cuidado y atención a personas con minusvalías.   Por un lado recortamos ayudas y por otro nos gastamos una millonada en tener a esta gente recluida, pasando el tiempo, resintiéndose de una sociedad que les arrincona y tramando como volver a buscarse la vida cuando salgan de la cárcel.
    • Mantenimiento del mobiliario urbano que, con la abundancia de vándalos descerebrados, no falta el día en que aparezca un banco pintarrajeado o roto.
  • Abrir residencias para la tercera edad gestionadas por los presos.   Cualquier persona que tenga a su cargo a un anciano sabe lo que cuesta una residencia y lo difícil que es conseguir una plaza en una de ellas. Sin ir muy lejos, una amiga de mi madre buscó una hace unos meses y le pedían €2.500 al mes.   No estoy hablando de nada lujoso. ¿Quién tiene €2.500 al mes para pagarse una residencia? Con las pensiones que se están pagando, asumo que poca gente.

Se me ocurre que poniendo a los presos a cargo del cuidado de otras personas seguramente aprenderían empatía y encontrarían sentido a su vida.   Evidentemente habría que pagarles un sueldo porque a todos nos gusta que nos reconozcan el trabajo que hacemos.   Curiosa paradoja que en lugar de darles oportunidades para rehacer sus vidas, los encerramos y esperamos que se arreglen como por arte de magia mientras la mayoría se pasa el día perdiendo la vida sin hacer nada útil.

Seguro que más de uno está pensando que es un gran riesgo poner a delincuentes a cuidar a otras personas. Yo no estoy tan segura.   Evidentemente tendrían que tener una supervisión y tampoco sería una opción para todos ellos no obstante, hay muchos estudios que demuestran que en los países donde se les dan oportunidades el índice de delincuencia disminuye y las personas rehacen sus vidas.

Es cierto que en algunas cárceles los presos trabajan confeccionando uniformes, piezas mecánicas, artes gráficas, etc. El problema está en que les pagan una miseria y por otra parte, pierden ese trabajo cuando salen encontrándose otra vez sin medios y con una sociedad que no les proporciona oportunidad alguna.

Si yo estuviera presa agradecería que alguien me diera una oportunidad.   Que me ayudaran a salir de la miseria y me proporcionaran las herramientas para valerme por mi misma y valorarme como ser humano.   Es decepcionante pensar que estamos aquí un corto período de tiempo y para algunos esto se parece más a una prolongación del infierno que a una vida digna en un país europeo que va de moderno y vanguardista.

Llamadme simple pero, la verdad, yo no lo veo tan complicado de resolver, solo haría falta un poco de buena voluntad, replantearse el sistema y probar otra manera de hacer las cosas.

A seguir…

 

 

 

 

 

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Respira antes de hablar

breathe before you speak

Estoy descubriendo, poco a poco, la importancia de la respiración en nuestras actividades cotidianas.  ¿Por qué no nos enseñan algo tan importante en parvularios o primaria?   La mayoría vamos por la vida respirando de forma incorrecta y al final del día estamos agotados y con la mente embotada.

Uno de los mejores (y mas difíciles) momentos para practicar la respiración es durante una conversación.   No sé vosotros pero yo la mayoría de las veces en lugar de escuchar estoy ocupada pensando que voy a contestar en cuanto la persona que está hablando acabe con su frase.  En ocasiones, y esto me fastidia admitirlo, interrumpo con palabras como “espera, espera un momento que te cuento lo que me pasó…”

Cuando interrumpimos al otro o estamos más preocupados por lo que tenemos que decir que por escuchar,  no voy a entrar en si es o no una falta de educación (que lo es), además nos perdemos la oportunidad de conocer mejor a quien tenemos delante, de darle ocasión de expresarse hasta el final, de pensar con calma y serenidad si queremos añadir o argumentar algo y en general, a convertir un momento sin trascendencia en uno de mayor relevancia.

En los últimos meses estoy muy ocupada practicando el mindfulness y parte de la práctica consiste en respirar profundamente antes de hablar,  en tomar conciencia del momento, escuchar con atención lo que el otro dice y centrar la atención en sus palabras, gestos y tono de voz antes de contestar.    Para mi no es nada fácil pero puedo deciros que cuando lo logro…las conversaciones son más interesantes, mi interlocutor se relaja y al final acaba mostrándose más dispuesto a escuchar pues, entre otras cosas,  es parte de nuestra naturaleza humana imitar la conducta del otro.

La próxima conversación que tengáis en el día de hoy, acordaros de este propósito y antes de abrir la boca para decir algo,  respirad profundamente…a ver que pasa.

¡Feliz domingo!

 

Tus problemas son maestros que te enseñan algo…

Tropezarse dos veces con la misma piedra

 

Esta mañana en clase  he hecho esta reflexión a mis alumnos y uno de ellos ha completado la frase diciendo  “siempre y cuando estés despierto”.      Me he hecho reír porque realmente, ¡cuanta razón tiene!

De cualquier forma,  cuando tenemos un problema, rara vez pensamos que tenemos ante nosotros una oportunidad de aprender algo.   Generalmente nos resistimos, preocupamos y luchamos para que eso que nos agobia desaparezca cuanto antes y, a ser posible, no se vuelva a repetir.    Tiene razón  mi alumno, se repite cuando no estamos despiertos.   Cuando una y otra vez volvemos a provocar la misma situación.

Por otra parte, si nos paramos a analizarlo, también nos damos cuenta que a veces no es tanto el problema como nuestra reacción ante el mismo.   La montaña que hacemos de algo que tal vez podría solucionarse con un poco de cariño, comprensión y buena voluntad.   No lo digo por sabia y ecuánime, lamentablemente, lo digo por experiencia.

De observar a personas que gestionan situaciones difíciles con elegancia y efectividad,  he aprendido que plantearse los problemas como una oportunidad para aprender y mejorar algo es mucho más positivo que tomarse las cosas a la tremenda y actuar con si aquello fuese acabar con nosotros o el mundo fuera a venirse abajo.      Respirar con calma, centrarse en posibles soluciones, buscar una forma creativa de dar solución a la situación, gestionar nuestras emociones con inteligencia en lugar de reaccionar sin pensar, son solo algunas de las tácticas que podemos emplear para lograrlo.

Hoy venía escuchando un  podcast en el metro sobre un director de cine que acaba de estrenar una película que plantea, como al ritmo que nos estamos cargando las especies animales vamos camino de la aniquilación de la raza humana.    La verdad,  me ha puesto los pelos de punta y, ya de paso,  me ha ayudado a poner los “problemas” que traía en mi cabeza en perspectiva.

¡Feliz sábado!

 

 

No es más productivo quien más ruido hace

lot's to do

Durante años confundí ocupación con productividad. Tenía la sensación de que ir siempre corriendo, saltarme comidas, trabajar jornadas interminables y llevarme trabajo a casa eran una señal clara de mi dedicación, esfuerzo y desempeño.

Con el correr de los años me he dado cuenta de lo poco productiva era, no porque tenga la capacidad de recordar en detalle a qué me dedicaba exactamente y qué era lo que lograba, simplemente porque ahora observo a las personas que dan la impresión que daba yo hace unos años y me doy cuenta de que hacen mucho ruido, se desgastan e invierten mucha energía en acciones visibles pero, casi nunca son las más productivas.

No digo que el esfuerzo puntual y la dedicación no sean necesarios para alcanzar nuestros objetivos. Simplemente creo que hemos confundido estar ocupados con ser más eficientes. Vivir conectados al e-mail con mostrar abnegación y fidelidad a nuestra empresa y un sinfín más de actitudes y acciones que nos alejan de aquello que, también he observado, nos hace francamente más eficaces.

Reflexionar, tomarse el tiempo para hacer las cosas bien, pensar antes de actuar, hacer una sola cosa a la vez, descansar cuando estamos cansados, dejar de vez en cuando que la mente divague para que pueda recuperarse del bombardeo constante al que la tenemos sometida. Cuando practico estas acciones es cuando realmente mi trabajo sale bien.

Te animo a que hoy practiques la atención plena centrándote en una cosa a la vez, tomándote un respiro para disfrutar de un café, una charla, un paseo o simplemente dejar tu mente vague por unos minutos sin sentir la obligación de que tienes que estar haciendo algo. Al final del día, te sentirás mejor.

¡Feliz miércoles!

¿Perfección o Serenidad? Podemos elegir

Perfeccionismo 2

He descubierto que la serenidad y el perfeccionismo suelen ir en direcciones opuestas.   Me explico,  cuando estamos mirando un bonito atardecer pero pensamos “que bonito, lástima de esos edificios que no me dejan verlo entero”,  o conocemos una persona y “es mona pero le sobran 10 kilos” y así sucesivamente.     Cuando nuestra percepción de la realidad que nos rodea no es perfecta tal y como es y nos pasamos la vida pensando “seré feliz cuando tenga esto o lo otro, cuando haga esto o aquello, cuando alcance este objetivo o este otro, etc.”  estamos tan ocupados en lo que no funciona que nos olvidamos de todo lo que es perfecto en nuestra vida y si que funciona.

Lamentablemente centrarnos en lo que falla tiene una consecuencia negativa y es que resulta prácticamente imposible ser cariñoso y amable si pasamos una parte importante de nuestro tiempo preocupados por aquello que consideramos imperfecto.      El hecho de centrarnos en lo que nos falta, en lo que no tenemos, en nuestros fallos y en los de los demás hace que el pensamiento gire en torno a lo negativo y en el proceso perdamos de vista todo lo positivo que nos rodea, lo que ya tenemos, lo que funciona, lo que hacemos bien, las virtudes propias y ajenas.

Te animo a que en el día de hoy te des un pellizco cada vez que tengas un pensamiento negativo y tomes conciencia de qué generan en ti como respuesta.     Prueba a cambiar un pensamiento negativo “vaya palo tener que hablar con esta persona” por “voy a centrarme en llegar a un acuerdo” ,  o “cuanto tarda el autobús” por “voy a aprovechar este momento para relajarme o fortalecer mis glúteos (os prometo que hay un ejercicio que es prácticamente invisible para los demás) mientras espero”.

Puede parecer ingenuo pero centrarse en lo que funciona en lugar de desgastarse con lo que, de acuerdo a nuestras ideas, no lo hace,  nos proporciona serenidad y aceptación y de repente nos encontramos pensando que la vida, tal y como es, es realmente perfecta.

¡Feliz martes!

Gasta tu energía en las cosas importantes

“El mayor descubrimiento de mi generación es saber que un ser humano puede cambiar su vida con solo cambiar su actitud”   William James

calm-in-chaos

A diario nos ocurren cosas que nos molestan,  los chicos que van en el metro gritando e incordiando al resto de los pasajeros, el tipo que se salta el semáforo y hace que tengamos que dar un frenazo,  la dependienta que hace gala de una importante falta de educación…y así sucesivamente.    Si a esto añadimos el bombardeo constante de malas noticias en la prensa,  políticos que roban, gente desesperada en busca de asilo, amenazas de bombas, accidentes en los que mueren jóvenes que parecían tener todo a su favor.    Al final del día, estamos física y mentalmente agotados y no es de extrañar.

Todo lo que nos sucede a lo largo del día nos genera emociones y esas emociones se transforman en pensamientos que a su vez se transforman en lenguaje o en acciones.     Si aprendemos a tomar conciencia,  primero de la emoción y después del pensamiento que genera, podemos de forma consciente cambiar ese pensamiento o “reencuadrarlo” para que nos genere una emoción diferente y por tanto, también nuestro pensamiento y acciones lo sean.   Por ejemplo,   la persona que tiene un gesto de mala educación y que nos molesta enormemente, podemos pensar “que imbécil”  e inmediatamente empezar a segregar cortisol y otras sustancias nocivas para nuestro organismos, o demostrar compasión y pensar “pobre, a saber que problema tendrá para comportarse de esta manera” y seguir nuestro camino sin darle más vueltas al tema.

No me refiero con esto a que hemos de convertirnos en una alfombra humana y dejar que la gente abuse pero,   es útil tomar conciencia de en qué gastamos nuestra energía y valorar si realmente merece la pena hacerlo.     Personalmente creo que es más sano levantarse con un objetivo que nos entusiasme, pensar y centrarnos en ello y dirigir todos nuestros esfuerzos a alcanzarlo dejando de lado los inconvenientes que la vida nos va poniendo en el camino.   Después de todo,  sabemos de sobras que la vida no es perfecta.

¡Feliz lunes!

 

 

Pequeños detalles que mejoran el mundo

Small details

Todos hemos escuchado lo importantes que son los “pequeños detalles” a la hora de hacer una “gran diferencia”.   De tanto escucharlo no le damos importancia o se nos pierde su significado en las prisas del día a día.   Pero cuando somos conscientes de lo que un pequeño gesto nos conmueve, tanto para bien o para mal, entendemos perfectamente el significado e importancia de los mismos.

Que escriba sobre el tema no es casualidad. El sábado iba con mi marido a la playa en un metro hasta los topes de gente que mas que hablar gritaba, se peleaba por un asiento y buscaba un lugar donde aparcarse dentro del abarrotado vagón.     En el momento en que quedó un asiento vacío desplegué la agilidad de una gimnasta y logré hacerme con el sitio. Mi marido me sonrió desde la distancia con cara de “ah, lo lograste, bien por ti”.

Mientras esta situación harto frecuente y nada original tenía lugar en el vagón, un hombre grande y robusto de unos 45 años se entretenía mirando desde su asiento a todo el que entraba. También nos miró a nosotros e imagino que hizo lo que hacemos la mayoría de los que disfrutamos observando a los demás, hizo lo que yo llamo un “Spielberg”, es decir, se imaginó en unos segundos como era nuestra vida, a qué nos dedicábamos, de qué estábamos hablando.

Casualmente el asiento que yo ocupé era el que estaba a su lado así que, cuando yo me senté, también me miró, sin mucho interés, simplemente registrando en su cabeza un movimiento más en el vagón.    Entonces se desocupó un asiento al otro lado del pasillo, precisamente el que estaba delante del hombre en cuestión.   Éste miró a mi marido y le hizo un gesto con la mano que decía “¿cambiamos?” Así que sin mucha complicación, mi marido acabó a mi lado y el caballero en el lugar que segundos antes ocupaba mi marido.

Pensaréis que soy idiota pero en ese momento me habría levantado y le habría dado un abrazo a ese hombre. Le habría dicho “Gracias. Gracias por su delicadeza. Por estar pendiente de los pequeños detalles. Por hacer que un trayecto ruidoso, agresivo en ocasiones e indiferente en otras, aburrido y sin transcendencia, por unos segundos se haya convertido en algo que nos ha alegrado el día”.

Me quedé reflexionando sobre la repercusión del gesto. Cuando alguien nos regala un gesto positivo de repente queremos devolvérselo o compartir algo similar con alguien más.   Pensé practicarlo más a menudo.   No esperar a que sea el otro el que haga el gesto sino ser yo la que los inicia porque, aunque el hombre del metro tal vez no sepa nunca cual fue el alcance de su acción, sin saberlo contribuyó por un instante a hacer del mundo un sitio mejor y a fin de cuentas ¿no es eso lo que todos deseamos?

¡Feliz martes!

 

 

 

 

 

 

 

Quiero que sea sábado toda la semana

Saturday Mornings

Una de las primeras frases que me llamó poderosamente la atención cuando estudié Coaching fue una de Rafael Echeverría que dice “El lenguaje crea la realidad”.   Cuando la escuché por primera vez no me impactó como algo sobre lo que hacer una gran reflexión pero, a medida que pasó el tiempo, me di cuenta de lo certera que es la misma y de la fuerza que tiene.   Es cierto, lo que nos decimos y lo que decimos a los demás, acaba creando la realidad en la que vivimos.

Empiezo haciendo esta reflexión porque esta mañana mientras me estaba cambiando en el gimnasio una chica le decía a otra “uff, menos mal que ya es viernes, estaba loca porque llegara el fin de semana” y la otra le contestaba “si, yo estoy igual, deseando que llegue el sábado”.     Esa breve conversación me llevó a otras en las que yo he participado con frases como, “que ganas tengo de que se acabe el invierno”, “ya falta poco para que llegue el verano”, “¡por fin es sábado!” y un sinfín de otras en las que damos a entender que tenemos prisa porque algunos momentos pasen lo más rápido posible.

Si lo analizamos bien, estar toda la semana esperando que llegue el sábado es triste ¿no? Yo creo que sería mucho mejor estar el sábado deseando que llegara la semana o, ya puestos, no desear nada sino centrarnos en vivir cada día, cada hora, cada minuto como si fuese el último e intentar disfrutarlo y sacarle el máximo partido.

¿Por qué se hacen tan comunes este tipo de expresiones que cuando las analizamos en profundidad nos dan tanto que pensar? Yo no quiero estar toda la semana deseando que llegue el sábado.   Yo lo que quiero es levantarme cada día con la sensación que tiene mi cuerpo el sábado por la mañana.

¿Qué es diferente el sábado por la mañana del resto de los días? Probablemente nos levantamos cuando el cuerpo nos lo pide, desayunamos con calma, tenemos planes para hacer cosas que nos encantan, podemos dedicar tiempo a hobbies, proyectos, personas, intereses que nos hacen felices y que nos hacen olvidarnos del tiempo de forma tal que cuando nos damos cuenta son las doce de la noche, el sábado ha volado y estamos metiéndonos en la cama con una sonrisa de oreja a oreja porque hemos vivido un día genial.

Eso es lo que busco, la sensación de sábado en cada día de mi vida. Sé que la respuesta está entre estas líneas, solo hace falta la valentía de perseguirla hasta dar con ella.

 

 

 

Gracias mamá

Mecedora

Querida mamita,

Son las cinco de la tarde y estoy sentada en la mecedora que me regalaste y que me ha acompañado durante varios años, de Venezuela a La Garriga, de La Garriga a L’Ametlla y de L’Ametlla a L’Hospitalet.

Durante todo este tiempo la mecedora ha sufrido algunas transformaciones, en un principio estaba tapizada con una tela negra con flores lilas y verdes que a ti probablemente no te gustaba nada pero que, con la delicadeza que te caracteriza, opinaste que para la decoración de mi casa era estupenda.

Años más tarde, cuando estábamos en la casa de L’Ametlla, sugeriste cambiarle el color y para ello me ofreciste una tela preciosa de lino que atesorabas y que tu una vez más, haciendo gala de tu generosidad, preferiste utilizar en algo que era para mi.

Tu interés por darme algo precioso no terminó ahí, decidiste buscarle una pareja y eso te llevo a pedirle a mi hermano y cuñada que se desprendieran de la suya ya que ésta se encontraba descansando en el altillo del pueblo. Una vez que tuviste asegurada la pareja, tramaste llevarlas al carpintero para que las barnizara ya que el sol las había decolorado en algunas partes.     También te ocupaste de ir al tapicero y rediseñar el cojín de la base para hacerlo más cómodo y firme.

Al final, acabé con dos preciosas mecedoras que me han acompañado al mini-piso en el que vivo y que confío lo sigan haciendo por el resto de mi vida.

Esta tarde, mientras disfrutaba de un libro sentada en la mecedora, he sentido todo el amor, generosidad, nobleza, cariño, decisión y valentía que a lo largo de la vida he tenido la suerte de recibir de ti .   Esta tarde que he tenido un rato para relajarme y dejar mi mente vagar, no me preguntes porqué, de repente te he imaginado sacando la tela del baúl, llamando y visitando al tapicero, organizando el traslado de ambas mecedoras y tu cara de absoluta felicidad el día que las vistes terminadas, exquisitamente tapizadas, preciosas y perfectas para mi casa.

Mientras te imaginaba haciendo todo esto sin esperar nada a cambio, simplemente por el placer de dar y hacerme feliz, me ha venido a la mente una frase que leí hace unos días y que me queda clara en momentos como este.

“El amor no existe, lo que existe son actos de amor”.  

 Gracias mamá.

 

 

 

 

Del Caos al Florecimiento Creativo

Transformación Mariposa

Este fin de semana participé en el taller “Relaciones de Colaboración: Del Caos al Florecimiento Creativo” impartido por Kenneth J. Gergen y Miriam Subirana y quedé encantada con las reflexiones que hicimos, algunas de las cuales comparto con vosotros.      Como la mayoría de las cosas importantes en la vida la simplicidad del método – que no necesariamente de la práctica – me sorprendió y, creedlo o no, me dio un poco de esperanza respecto al futuro de nuestra humanidad.

En el taller practicamos el método o la teoría de la Indagación Apreciativa según la cual, las conversaciones que mantenemos entre nosotros crean la realidad en la que vivimos por tanto, si nuestras conversaciones se centran solo en lo negativo, en lo que falla y en los problemas, nos rodeamos de una realidad que es problemática, negativa y llena de inconvenientes.   Además, cuando entramos en una espiral de negatividad arrastramos a los que están a nuestro alrededor porque el lenguaje que utilizamos, por ejemplo: “esto es una porquería, no sirves para nada, aquí todo sale mal” nos lleva por un camino que difícilmente nos aterrizará en un diálogo constructivo a partir del cual, si somos capaces de reformularlo, podríamos empezar a co-crear y trabajar con armonía y fluidez.

Tal y como pudimos practicar durante el taller, podemos llevar un problema, por ejemplo: “dos departamentos de mi empresa están constantemente en guerra”, de un problema a un mundo de posibilidades simplemente reformulando la forma en que nos lo planteamos.   Esa reformulación puede hacerse desde la situación, desde el yo, desde el otro o desde la relación.   Es decir, reformulando desde alguno de esos aspectos podemos lograr un cambio significativo en la forma que gestionaremos la situación.   Por ejemplo, si decidimos reformular nuestro planteamiento de la situación podríamos decir: “Vamos a aprovechar las diferencias que existen entre dos departamentos de mi empresa para ampliar las posibilidades de cambio dentro de la misma”.         Imaginemos ahora que hemos de organizar una reunión con ambos departamentos en la que hablaremos sobre la situación, cambia mucho de la primera a la segunda ¿verdad?

Durante el taller también se trabajó la reformulación desde el yo.   “Mi hermana es una arpía que solo se acuerda de mi cuando tiene que pedirme algo” a “Voy a llamar a mi hermana para preguntarle como está y organizar una salida juntas.   Es cierto que las dos últimas veces que me ha llamado lo hizo para pedirme algo pero también es verdad que en muchas ocasiones simplemente lo ha hecho para hablar conmigo”.

Como decía al inicio de este escrito, en realidad la fórmula es simple, lo complicado está en dejar de un lado nuestro ego y tener la humildad y el deseo de contribuir a mejorar nuestras relaciones. Hemos de ser capaces de dar el primer paso para practicar una actitud que contribuya a mejorar las relaciones en lugar de dejarnos arrastrar por el conflicto y la negatividad que solo nos conduce a la tristeza y el dolor.

¡Cuantos disgustos nos ahorraríamos si antes de reaccionar tuviéramos en cuenta estos consejos!